Hoy es uno de esos días en que pierdo la concentración en todo y mi cerebro se pone automáticamente en stand by. Hoy es uno de los días en que los colores se lavan ante mis ojos y pierden su magia, en que las personas especiales se me vuelven ordinarias y monótonas. Hoy... hoy, no ando triste o pachucho, ni enojado o encabronado, no, hoy simplemente espero que el reloj termine de insultarme con su paso lento y llegue la hora de irme a casa.
No tengo inspiración para nada, solo (como de costumbre) para escribir mi blog que casi nunca es fresas con crema. Y es que el empuje a escribir me viene casi siempre, en temporada de vacas flacas. Hoy el aire es aire y la tierra es tierra, el mundo se mueve y casi alcanzo a verlo en cámara lenta, pero aún asi siento que me pierdo muchos detalles en el proceso. No se por qué, no tengo ni idea y la verdad, poco me importa. Tengo ganas de gritar palabras que no conozco, salir de esta prisión mental y empezar de nuevo, pero ni así entiendo al fin a que huir. En momentos como este quisiera tener alas y tirarme en picada desde la nube más alta, aunque el asfalto se interponga en mi camino.
Hoy no soy yo, y el mundo sigue siendo el mismo, hoy tengo la nube oscura sobre mi cabeza y no soy ni micronésimamente productivo, hoy ocupo espacio solo para convertir oxígeno en Dióxido de Carbono.
Qué me llevó nuevamente a este punto? mejor dicho, Qué me lleva siempre a este punto? tengo las ideas nubladas y la mente en blanco pero llego a una inocente conclusión...Hoy es Lunes y aún no termina, toca esperar.
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